domingo, 7 de junio de 2009

La Importancia Internacional del Petroleo


Origen y formación del petróleo

¿QUÉ ES EL PETRÓLEO?

El producto es un compuesto químico complejo en el que coexisten partes sólidas, líquidas y gaseosas. Lo forman, por una parte, unos compuestos denominados hidrocarburos, formados por átomos de carbono e hidrógeno y, por otra, pequeñas proporciones de nitrógeno, azufre, oxígeno y algunos metales. Se presenta de forma natural en depósitos de roca sedimentaria y sólo en lugares en los que hubo mar.

Su color es variable, entre el ámbar y el negro y el significado etimológico de la palabra petróleo es aceite de piedra, por tener la textura de un aceite y encontrarse en yacimientos de roca sedimentaria.

El hecho de que su origen sea muy diverso, dependiendo de la combinación de los factores anteriormente citados, provoca que su presencia sea también muy variada: líquido, dentro de rocas porosas y entre los huecos de las piedras; volátil, es decir, un líquido que se vuelve gas al contacto con el aire; semisólido, con textura de ceras. En cualquier caso, el petróleo, de por sí, es un líquido y se encuentra mezclado con gases y con agua.

LOCALIZACIÓN

Al ser un compuesto líquido, su presencia no se localiza habitualmente en el lugar en el que se generó, sino que ha sufrido previamente un movimiento vertical o lateral, filtrándose a través de rocas porosas, a veces una distancia considerable, hasta encontrar una salida al exterior –en cuyo caso parte se evapora y parte se oxida al contactar con el aire, con lo cual el petróleo en sí desaparece– o hasta encontrar una roca no porosa que le impide la salida. Entonces se habla de un yacimiento.


Estratigráficos: En forma de cuña alargada que se inserta entre dos estratos.

Anticlinal: En un repliegue del subsuelo, que almacena el petróleo en el arqueamiento del terreno.

Falla: Cuando el terreno se fractura, los estratos que antes coincidían se separan. Si el estrato que contenía petróleo encuentra entonces una roca no porosa, se forma la bolsa o yacimiento.

En las últimas décadas se ha desarrollado enormemente la búsqueda de yacimientos bajo el mar, los cuales, si bien tienen similares características que los terrestres en cuanto a estructura de las bolsas, presentan muchas mayores dificultades a la hora de su localización y, por añadidura, de su explotación.

Exploración

Para descubrir los lugares donde existen yacimientos de petróleo no existe un método científico exacto, sino que es preciso realizar multitud de tareas previas de estudio del terreno. Los métodos empleados, dependiendo del tipo de terreno, serán geológicos o geofísicos.

Aparatos como el gravímetro permiten estudiar las rocas que hay en el subsuelo. Este aparato mide las diferencias de la fuerza de la gravedad en las diferentes zonas de suelo, lo que permite determinar qué tipo de roca existe en el subsuelo.

Extracción

Aunque en un principio se empleó el método de percusión, cuando los pozos petrolíferos estaban situados a poca profundidad y bajo rocas de gran dureza, dicha técnica desde mediados del siglo XX dejó paso al método de rotación, ya que la mayor parte del petróleo se ha determinado que se encuentra a una profundidad de entre 900 y 5.000 metros, aunque hay pozos que llegan a los 7.000 u 8.000 metros.

Aprovechamiento del yacimiento
Los cálculos realizados históricamente permiten afirmar que habitualmente una bolsa de petróleo sólo suele ser aprovechada entre un 25% y un 50% de su capacidad total. El petróleo suele estar acompañado en las bolsas por gas. Ambos, por la profundidad a la que se hallan, están sometidos a altas presiones–el gas, por esa circunstancia, se mantiene en estado líquido–. Al llegar la broca de perforación, la rotura de la roca impermeable provoca que la presión baje, por lo que, por un lado, el gas deja de estar disuelto y se expande y el petróleo deja de tener el obstáculo de la roca impermeable y suele ser empujado por el agua salada que impregna generalmente la roca porosa que se encuentra por debajo de la bolsa de petróleo. Estas dos circunstancias hacen que el petróleo suba a la superficie.


Reservas Mundiales.

Producción y duración A finales de 2006, las reservas mundiales probadas de petróleo ascendían a 164.500 millones de toneladas, equivalentes a 1, 21 billones de barriles.

Por países

El 79,5% de esas reservas se encuentran en los 11 países pertenecientes a la Organización de Países Productores de Petróleo (OPEP) –Arabia Saudí, Argelia, Emiratos Árabes Unidos, Indonesia, Irak, Irán, Kuwait, Libia, Nigeria, Qatar y Venezuela–. El 6,6 % del total mundial se encuentra en países pertenecientes a la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), formada por 30 países entre los que se encuentran los económicamente más potentes del mundo. El resto, un 13,9%, está repartido en los demás países del mundo.

Esto quiere decir que el 83,9 % de las reservas actualmente existentes de petróleo en el mundo se encuentran en esos 12 países.


Países del mundo con más petróleo en su subsuelo País Porcentaje sobre el total
de reservas mundiales

Arabia Saudí 21,9
Irán 11,4
Irak 9,5
Emiratos Árabes Unidos 8,1
Kuwait 8,4
Venezuela 6,6
Rusia 6,6
Libia 3,4
Nigeria 3
Estados Unidos 2,5
China 1,3
México 1,1


Reservas por zonas

Oriente Medio 61,5%
Europa y Eurasia 12%
Sur y Centro América 8,6%
África 9,7%
América de Norte 5%
Asia Pacífico 3%

Fuente: BP statistical review of world energy June 2007. (Datos de 2006)


Producción

En 2006 se produjeron 3.914 millones de toneladas de petróleo, prácticamente la misma cantidad que en 2005 (3. 897 toneladas).

Duración de las reservas mundiales de petróleo.

El dato sobre la producción de barriles de petróleo es de gran importancia en tanto en cuanto permite averiguar la duración de las reservas mundiales si no se efectuasen nuevos descubrimientos.

De esta forma, si la producción de petróleo siguiera en el futuro al mismo ritmo que en 2006, las reservas mundiales –salvo que se encontrasen nuevos yacimientos– durarían 40,5 años. En los últimos 30 años, la capacidad máxima de reservas de petróleo se alcanzó en 1989, cuando se estimó que éstas durarían aproximadamente 44 años más.









Transporte y mercados de consumo

Normalmente, los pozos petrolíferos se encuentran en zonas muy alejadas de los lugares de consumo, por lo que el transporte del crudo se convierte en un aspecto fundamental de la industria petrolera, que exige una gran inversión, tanto si el transporte se realiza mediante oleoductos, como si se realiza mediante buques especiales denominados “petroleros”.

Al principio de la industria petrolífera, el petróleo generalmente se refinaba cerca del lugar de producción. A medida que la demanda fue en aumento, se consideró más conveniente transportar el crudo a las refinerías situadas en los países consumidores.

Por este motivo, el papel del transporte en la industria petrolífera es muy importante. Hay que tener en cuenta que, según los últimos datos publicados en el BP Statistical Review of World Energy June 2007, Europa importa el 68,5% de sus necesidades y Japón, el 99%.

Los países que se autoabastecen también necesitan disponer de redes de transporte eficaces, puesto que sus yacimientos más importantes se encuentran a millares de kilómetros de los centros de tratamiento y consumo, como ocurre en Estados Unidos, Rusia, Canadá o América del Sur.

En Europa, el aprovisionamiento de zonas industriales alejadas del mar exige el equipamiento de puertos capaces de recibir los superpetroleros de 300.000 y 500.000 Tm de carga, almacenamientos para la descarga y tuberías de conducción de gran capacidad.


MEDIOS DE TRANSPORTE

Aunque todos los medios de transporte son buenos para conducir este producto (el mar, la carretera, el ferrocarril o la tubería), el petróleo crudo utiliza sobretodo dos medios de transporte masivo: los oleoductos de caudal continuo y los petroleros de gran capacidad.

Los otros medios de transporte (barcos de cabotaje, gabarras, vagones cisterna o camiones cisterna, entre otros) se utilizan, salvo casos excepcionales, como vehículos de distribución de productos terminados derivados del petróleo.

En la actualidad no hay en el comercio internacional mercancía individual cuyo transporte supere en volumen o valor al del petróleo.

La ventaja del petróleo es que su fluidez permite el transporte a granel, lo que reduce los gastos al mínimo y permite una automatización casi completa del proceso. Gracias a los adelantos técnicos de hoy en día, basta en muchos casos con hacer la conexión de tuberías y proceder a la apertura o cierre de válvulas, muchas veces de forma automática y a distancia con telecontrol.

Oleoductos

Un oleoducto es el conjunto de instalaciones que sirve de transporte por tubería de los productos petrolíferos líquidos, en bruto o refinados.

El término oleoducto comprende no sólo la tubería en sí misma, sino también las instalaciones necesarias para su explotación: depósitos de almacenamiento, estaciones de bombeo, red de transmisiones, conexiones y distribuidores, equipos de limpieza, control medioambiental, etc.

El diámetro de la tubería de un oleoducto oscila entre 10 centímetros y un metro. Los oleoductos de petróleo crudo comunican los depósitos de almacenamiento de los campos de extracción con los depósitos costeros o, directamente, con los depósitos de las refinerías.

En los países que se suministran de crudos por vía marítima, el oleoducto asegura el enlace entre los depósitos portuarios de recepción y las refinerías del interior.

Petroleros

Los petroleros son los mayores navíos de transporte que existen hoy en día en el mundo. Son inmensos depósitos flotantes que pueden llegar a medir 350 metros de largo (eslora) y alcanzar las 250.000 toneladas de peso muerto (TPM).

Actualmente se transportan por mar más de mil millones de toneladas de crudo al año en todo el mundo.

El petrolero es el medio más económico para transportar petróleo a grandes distancias y tiene la ventaja de una gran flexibilidad de utilización. Su principal característica es la división de su espacio interior en cisternas individuales, lo que permite separar los diferentes tipos de petróleo o sus productos derivados.

Refino y obtención de productos

El petróleo, tal como se extrae del yacimiento, no tiene aplicación práctica alguna. Por ello, se hace necesario separarlo en diferentes fracciones que sí son de utilidad. Este proceso se realiza en las refinerías.

Una refinería es una instalación industrial en la que se transforma el petróleo crudo en productos útiles para distintas aplicaciones energéticas o de otro tipo. El conjunto de operaciones que se realizan en las refinerías para conseguir estos productos se denominan “procesos de refino”.

La industria del refino tiene como finalidad obtener del petróleo la mayor cantidad posible de productos de calidad bien determinada, que van desde los gases ligeros, como el propano y el butano, hasta las fracciones más pesadas, fuelóleo y asfaltos, pasando por otros productos intermedios como las gasolinas, el gasoil , aceites lubricantes. y las naftas.

El petróleo bruto contiene todos estos productos en potencia porque está compuesto casi exclusivamente de hidrocarburos, cuyos dos elementos son el carbón y el hidrógeno. Ambos elementos al combinarse entre sí pueden formar infinita variedad de moléculas .

PORCENTAJES DE LOS DISTINTOS PRODUCTOS REFINADOS

En EE.UU., en 1920, un barril de crudo, que contiene 159 litros, producía 41,5 litros de gasolina, 20 litros de queroseno, 77 litros de gasoil y destilados y 20 litros de destilados más pesados.

Hoy un barril de crudo produce 79,5 litros de gasolina, 11,5 de combustible para reactores, 34 litros de gasoil y destilados, 15 litros de lubricantes y 11,5 litros de residuos más pesados.

DISTRIBUCIÓN DE LOS PRODUCTOS DERIVADOS DEL PETRÓLEO

Los productos derivados del petróleo alimentan no sólo a otras industrias, sino, sobre todo, a los consumidores industriales o privados. Al principio resultaba más económico situar las refinerías junto a las explotaciones petrolíferas, mientras que ahora, los progresos realizados en la técnica de los oleoductos han dado lugar a una evolución que conduce a instalar las refinerías cerca de los grandes centros de consumo.

Una vez obtenidos los derivados petrolíferos, las empresas deben distribuir sus productos a los clientes. En general, estos productos salen de las refinerías a granel, aunque algunos se envasan en latas o bidones, listos para su uso. Los grandes consumidores, como las eléctricas o las industrias químicas, reciben el suministro directamente de la refinería, por oleoducto o por carretera. Los consumidores de menos cantidades son abastecidos, generalmente, desde centros de almacenamiento y distribución.

Aunque los derivados del petróleo forman una gama muy variada, el 90% de ellos se destinan a satisfacer las necesidades energéticas del mundo. Es decir, estamos hablando de los combustibles.

Principales productos derivados del petróleo

Gases del petróleo (butano, propano)
Gasolinas para automóviles (sin plomo, de 98 octanos)
Combustibles para aviones (alto octanaje, querosenos)
Gasóleos (para automóviles, para calefacción)
Fuelóleos (combustible para buques, para la industria)
Otros derivados

Aceites (lubricantes, grasas)
Asfaltos (para carreteras, pistas deportivas)
Aditivos (para mejorar combustibles líquidos y lubricantes)

La importancia del petróleo en la economía mundial

Todo el mundo necesita del petróleo. En una u otra de sus muchas formas lo usamos cada día de nuestra vida. Proporciona fuerza, calor y luz; lubrica la maquinaria y produce alquitrán para asfaltar la superficie de las carreteras; y de él se fabrica una gran variedad de productos químicos.

El petróleo es la fuente de energía más importante de la sociedad actual. Pensar en qué pasaría si se acabara repentinamente, hace llegar a la conclusión de que se trataría de una verdadera catástrofe: los aviones, los automóviles y autobuses, gran parte de los ferrocarriles, los barcos, centrales térmicas, muchas calefacciones... dejarían de funcionar. Además, los países dependientes del petróleo para sus economías entrarían en bancarrota.

El petróleo es un recurso natural no renovable que aporta el mayor porcentaje del total de la energía que se consume en el mundo. La importancia del petróleo no ha dejado de crecer desde sus primeras aplicaciones industriales a mediados del siglo XIX, y ha sido el responsable de conflictos bélicos en algunas partes del mundo (Oriente Medio).

La alta dependencia que el mundo tiene del petróleo, la inestabilidad que caracteriza al mercado internacional y las fluctuaciones de los precios de este producto, han llevado a que se investiguen energías alternativas, aunque hasta ahora no se ha logrado una opción que realmente lo sustituya.

Situación actual

Actualmente, el agotamiento de las reservas de petróleo constituye un grave problema, pues al ritmo actual de consumo las reservas mundiales conocidas se agotarían en menos de 40,5 años. Por ello, los países desarrollados buscan nuevas formas de energía más barata y renovable como la energía solar, eólica, hidroeléctrica..., mientras que los países productores de petróleo presionan para que se siga utilizando el petróleo pues si no sus economías se hundirían.

Aún así, a medio plazo, la situación no parece tan alarmante, pues hay que tener en cuenta que los pozos no descubiertos son sustancialmente más numerosos que los conocidos, aunque no sea ésta una opinión unánime. En zonas no exploradas como el mar de China, Arafura, Mar de Béring, o la plataforma continental Argentina podrían encontrarse grandes reservas.

¿QUIÉN CONTROLA LA PRODUCCIÓN DE PETRÓLEO?

La OPEP

La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) fue creada en 1960, con sede en Viena. Nació de unas reuniones en Bagdad entre los países árabes productores y exportadores más Venezuela para agruparse y, de este modo, establecer una política común a la hora de fijar un precio y unas cuotas de producción para el petróleo, aunque recientemente haya perdido la fuerza que tenía en los años de la gran crisis surgida del conflicto en Oriente Medio en 1974.

En su fundación participaron Irán, Kuwait, Arabia Saudí, Qatar, Irak, Venezuela, Libia e Indonesia. Posteriormente han ingresado Argelia, Nigeria, Emiratos Árabes Unidos, Ecuador (aunque después abandonó la organización) y Gabón.

La OPEP controla aproximadamente dos tercios de la exportación mundial de petróleo.

Aunque en sus comienzos no tuvo la fuerza suficiente para hacer frente a la política de las multinacionales, a partir de 1971 la OPEP decidió nacionalizar las empresas de explotación situadas en su territorio, y en 1973 inició importantes subidas en los precios.

A partir de entonces, la OPEP ocupó el primer plano de la actividad económica mundial, porque sus decisiones en materia de precios afectan directamente a las economías occidentales.

Otros países productores

También hay otros países productores de petróleo a los que se les llama “independientes”, entre los que destacan el Reino Unido, Noruega, México, Rusia y Estados Unidos. Este último es el mayor consumidor de petróleo, pero al mismo tiempo es uno de los grandes productores.

Una economía dependiente en gran medida del petróleo

El petróleo y su gama casi infinita de productos derivados le convierten en uno de los factores más importantes del
desarrollo económico y social en todo el mundo.

El petróleo y las decisiones estratégicas que sobre él se toman por los países productores influyen en casi todos los componentes de coste de una gran parte de los productos que consumimos. Cuando sube el precio del petróleo se produce una subida de los costes, de forma más o menos inmediata, en casi todos los sectores productivos y, en consecuencia, se nota en los precios de los bienes de consumo.

La extracción y producción de petróleo está en manos de unos pocos países productores y es controlada por los denominados carteles (OPEP), quienes con sus decisiones influyen en los distintos mercados en los que se fijan los precios mínimos del crudo.

Por todo ello, es muy importante el impacto del petróleo en la economía mundial y en las de los diferentes países que dependen en gran medida de esta materia prima.

MERCADOS DE CONSUMO

Aunque con algunas excepciones de importancia (Estados Unidos, Canadá...) los principales mercados de consumo del mundo se sitúan en zonas geográficas alejadas de los más importantes centros de reservas y producción de petróleo.

Como se ha señalado anteriormente, Europa importa el 68,5% de sus necesidades y Japón tiene que importar el 99% de lo que consume.

La distribución de la producción de crudo y de su consumo por áreas geográficas, es la siguiente:

Zona
Producción % s/total
Consumo % s/total
Oriente Medio
31,2
7,2
Europa Y Euroasia
21,6
24,9
América del Norte
16,5
28,9
África
12,1
3,4
Ásia Pacífico
9,7
29,5
Sur y Centro América
8,8
6,1
Fuente: BP statistical review of world energy June 2007. (Datos de 2006)



LOS PRECIOS DEL CRUDO

La volatilidad de los precios del petróleo crudo ha sido y es una característica intrínseca a la historia reciente de la comercialización de este producto. Su importancia estratégica le convierte en una “moneda de cambio” y de presión política y económica de primera magnitud.

Así, mientras que el precio del barril de petróleo brent (denominación del crudo que se toma como referencia en el mercado europeo) en el año 2006 fue de 65,14 dólares barril, frente a los 54,52 dólares barril en el año 2005.

Estas subidas y bajadas de los precios son producidas por muy diversos factores, pero los más importantes son las decisiones políticas de los países productores, los conflictos sociales o bélicos en las zonas más vinculadas a la producción de petróleo y, en ocasiones, las decisiones que puedan tomarse en determinados foros financieros mundiales.

El petróleo y el medio ambiente

La extracción y el transporte del petróleo, los distintos procesos de su transformación en productos derivados y su consumo masivo en forma de combustible requieren unas medidas de respeto y conservación del medio ambiente.

Gracias a la estricta normativa que se aplica en todo el mundo, a las nuevas tecnologías y a la actuación cada vez más responsable de las empresas que operan en este sector, se han conseguido grandes avances en los controles de impacto medioambiental.

MEDIDAS PARA EVITAR POSIBLES ACCIDENTES EN EL TRANSPORTE POR MAR

Una de las principales preocupaciones, tanto de las empresas que integran la industria del petróleo como de los estados y las organizaciones internacionales, es la de evitar posibles accidentes que dañen el medio ambiente en su fase de transporte por mar, desde los lugares de extracción hasta los centros de procesamiento y consumo.

Por ello, la industria petrolera se encuentra sometida a normas y procedimientos muy estrictos en materia de protección ambiental. Todas las compañías petroleras se rigen por las mismas normas.

El transporte marítimo de crudo y productos refinados se hace en la actualidad en buques tanque construidos bajo las más exigentes normas de la ingeniería naval, que están dotados de tecnología punta para garantizar la seguridad en el transporte y, por tanto, proteger el medio ambiente.

En este sentido, tanto internacionalmente (Organización Marítima Internacional) como por parte de la Unión Europea, se ha aprobado una legislación con el fin de acelerar la sustitución de los petroleros de casco único por petroleros de doble casco.

Otra forma de incrementar la seguridad de los barcos petroleros es la instalación de tanques de lastre protectores, que están situados alrededor de los tanques de carga y se colocan como protección en los lugares donde un impacto puede ser más grave. Para fomentar la utilización de los petroleros de doble casco, la Unión Europea ha establecido un sistema de ayudas económicas, basado en la reducción de las tarifas portuarias. La Unión Europea ha aprobado también una serie de leyes orientadas al control de los buques para aumentar la seguridad marítima y proteger el medio ambiente. De esta forma, los buques que desde el año 2004 no se ajusten a determinadas normas no pueden navegar en aguas europeas. Por su parte, la Organización Marítima Internacional ya aprobó normas con el mismo fin, que afectan a otros países que no son los de la Unión Europea.


Análisis Geopolítico de la Importancia del Petróleo a Nivel Mundial
Una Perspectiva Histórica

Tras un análisis de cifras de producción, reservas y demanda, Oriente Medio y la OPEP son, y seguirán siendo en el futuro, la clave para garantizar un adecuado suministro energético a un precio razonable. Por este motivo, conseguir estabilidad para la zona (algo que no se ha conseguido en todo el siglo XX) es cada día que pasa un objetivo más importante para la buena marcha de la economía y de la seguridad global.

La mejor forma de entender la importancia estratégica de la zona y de la OPEP es relacionar las principales cifras de producción, reservas y demanda de petróleo. Para empezar, es necesario destacar, quizá, lo obvio: el petróleo sigue siendo la principal fuente de energía primaria en el mundo. En el año 2001, el peso del petróleo en la cesta energética mundial era del 38,5%, a bastante distancia del 24% del peso del carbón y el gas natural. A pesar de los planes de diversificación energética puestos en marcha por los países occidentales, el petróleo tiene un peso hoy similar al que tenía a comienzos de los años ochenta. Además, las proyecciones de organizaciones como la Agencia Internacional de la Energía o el Departamento de Energía de EEUU apuntan a que dicho peso será igual al actual en la cobertura de las necesidades energéticas mundiales en los próximos veinte años.

Si el petróleo es la energía dominante en el mundo, Oriente Medio y la OPEP lideran la oferta de esta materia prima. La producción de los países de Oriente Medio alcanzó en 2001 los 22,2 millones de barriles diarios (bbl/d), lo que representa el 30% de la producción mundial. Los principales productores de la región son Arabia Saudí (8,8m bbl/d), Irán (3,7m bbl/d), Emiratos Árabes Unidos (2,4m bbl/d), Irak (2,4m bbl/d), Kuwait (2,1m bbl/d), Omán (1m bbl/d), Qatar (0,8m bbl/d), Siria (0,6m bbl/d) y Yemen (0,5 m bbl/d). Si a la producción de estos países le añadimos la producción de tres importantes países “hermanos” del Norte de África (Egipto, Libia y Argelia), llegamos a 26m bbl/d, lo que supone el 35% del total mundial. De estos doce países, sólo cuatro no son miembros de la OPEP (Omán, Siria, Yemen y Egipto). Los otros ocho junto a Venezuela, Nigeria e Indonesia forman la poderosa Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), responsable del 41% de la producción mundial en el año 2001 (30,2m bbl/d).

La importancia de la zona y de la OPEP se ve reforzada por el hecho de que el 65% de las reservas probadas mundiales se encuentran en Oriente Medio y porque la OPEP controla el 78% de las reservas totales. Por otro lado, las reservas de Oriente Medio en gas natural, la energía con mayor potencial de crecimiento, también es significativa, con un 36% de las reservas probadas mundiales.

Teniendo en cuenta que otros países productores tienen menos reservas y campos más maduros, está claro que la tendencia para los próximos años es que Oriente Medio y la OPEP ganen cuota de mercado en el suministro de petróleo. En sus proyecciones hasta el año 2020, el Departamento de Energía norteamericano estima un aumento de la cuota de mercado de la OPEP hasta el 45% en 2010 y hasta el 50% en 2020.

Otro dato interesante es el volumen de exportaciones desde Oriente Medio hacia los principales puntos de demanda energética, ya que la región sólo consume el 6% de la producción mundial. En el año 2001, la región exportó unos 19 millones de barriles: 4,2m a Japón, 6,4m al resto de Asia, 3,5m a Europa y 2,8m a EEUU y 1,0m a otros destinos. La región representa aproximadamente un 50% de las exportaciones mundiales y de ahí los problemas que para el suministro del mercado energético mundial ha generado la inestabilidad existente en la región, especialmente durante la segunda mitad del siglo XX y este comienzo del XXI.

Junto a la seguridad en el suministro, el otro factor clave es el precio del petróleo. Aunque en los últimos años, el crecimiento de los servicios dentro de la economía mundial ha reducido la sensibilidad de la economía a las variaciones de los precios, sigue existiendo una importante relación entre el precio del crudo y el crecimiento económico. Algunos estudios estiman que cada 5 dólares de cambio en el precio del crudo el efecto expansivo o depresivo en el crecimiento global es de un 0,5% del PIB mundial. La conclusión aquí es que aunque la sensibilidad sea menor, el precio del crudo puede continuar provocando o acelerando crisis económicas, como ya ocurrió tras las crisis de 1973 (embargo de petróleo), 1979 (revolución iraní) ó 1990 (Guerra del Golfo). Como se puede observar, estos tres grandes impactos nacieron de la inestabilidad política de Oriente Medio. Esta relación histórica entre política en Oriente Medio y el mercado del crudo es lo que vamos a intentar explicar a continuación.

Existe una elevada correlación entre los precios del crudo y diversos acontecimientos geopolíticos en Oriente Medio. Como hemos visto anteriormente, la cobertura de la demanda energética parece depender cada vez más de esta región, por lo que es fácil extrapolar que un factor clave para la estabilidad de precios y suministro energético radica en estos países.

La historia de Oriente Medio como principal exportador energético está íntimamente ligada a las necesidades de los países consumidores de buscar nuevas fuentes de abastecimiento de crudo. La historia moderna del petróleo comienza en EEUU a finales del siglo XIX con los primeros yacimientos de crudo y el crecimiento de la demanda, impulsado primero por la lámpara de queroseno, y luego por el motor de combustión interna. En 1910, entre el 60% y el 70% de la producción mundial se concentraba en EEUU. Antes de la Primera Guerra Mundial surgen los proyectos pioneros de producción y exportación internacionales, llevándose a cabo en Irán, bajo control del imperio británico, los primeros descubrimientos de crudo en la región, en 1908, por parte de la compañía Anglo Persian (antecesora de British Petroleum, BP). El período que media entre las dos guerras mundiales supone un impulso definitivo a los proyectos de exploración y producción en Oriente Medio, entrando en escena la industria norteamericana (Exxon y Mobil), a partir de 1928 en Irak, tras fuertes tensiones diplomáticas entre Reino Unido y EEUU. Se estima que Reino Unido, gracias a su presencia colonial, controlaba el 50% de las reservas mundiales a comienzos de los años veinte. Esta hegemonía británica comenzó a declinar con los éxitos de la industria norteamericana en Arabia Saudí y Kuwait. En 1933, Chevron consigue una concesión de 60 años para producir en Arabia Saudí y se forma un sociedad conjunta entre la norteamericana Gulf Oil (hoy parte de Chevron) y British Petroleum, para producir en Kuwait.

Tras la Segunda Guerra Mundial, Oriente Medio se convirtió en una región de gran importancia estratégica para EEUU, basada en la necesidad de garantizar fuentes de suministro barato para su mercado hambriento de productos petrolíferos. En los años cincuenta, con sólo el 6% de la población mundial, EEUU consumía un tercio de la producción petrolera total. Ésta es la época de grandes inversiones (nuevos yacimientos, redes de oleoductos, etc.) y de las “Siete Hermanas”. Las “Siete Hermanas” eran BP, Royal Dutch/Shell y cinco americanas, Texaco, Mobil Oil, Gulf Oil, Standard Oil of California (Socal) y Standard Oil of New Yersey (luego Exxon). Estas compañías monopolizaron hasta tal grado la vida económica y política de sus países huéspedes, que acabaron convirtiéndose en un objetivo fundamental para el movimiento nacionalista que se estaba desarrollando en la región desde finales de la Segunda Guerra mundial.

El fin del colonialismo y la partición de Palestina, que implica la creación del Estado de Israel en 1947, fue el origen de un fuerte sentimiento nacionalista en la región que se ve acompañado de una creciente unidad entre los países musulmanes. La combinación del nacionalismo con los excesos cometidos por las petroleras anglo-norteamericanas llevará a los procesos de nacionalización de los activos de producción extranjeros, que inicia Irán en 1951.

La nacionalización de los activos de las compañías petroleras en Irán se puede considerar un hito en la historia de esta materia prima en Oriente Medio. Aunque la medida no era novedosa, ya que antes Rusia, con la revolución bolchevique, y México, en 1938, habían nacionalizado sus industrias petroleras, la nacionalización de los activos de BP en Irán en 1951 por parte del Gobierno de Mohammed Mossadegh tuvo importantes consecuencias en la zona, ya que demostraba el creciente poder de los gobiernos de la región frente a las petroleras de los países occidentales. La nacionalización implicó un boicot al petróleo iraní por parte de las “Siete Hermanas” y probablemente fue el principal motivo del posterior golpe de Estado llevado a cabo con la ayuda de la CIA norteamericana, que acabó con el gobierno de Mossadegh, restaurando la posición anterior de las compañías anglo-americanas en Irán. A pesar del fracaso de este proceso, el camino de la nacionalización se hizo evidente para otros gobiernos de la región, que veían la posición de las petroleras extranjeras en sus países como una nueva colonización. A pesar del boicot a la producción iraní durante esta crisis, el mercado estaba bien abastecido, por lo que no se produjo una variación muy significativa de los precios (siempre por debajo de los 4 dólares por barril).

El siguiente gran hito en la política de Oriente Medio fue la crisis del canal de Suez, en 1956. Esta crisis se inicia con la nacionalización por parte del gobierno egipcio de Gamal Abdel Nasser de todos los activos del canal de Suez, pero tiene su base en los sentimientos nacionalistas del pueblo egipcio y en la creciente tensión existente entre Israel y sus vecinos árabes (la primera guerra entre tropas del nuevo Estado de Israel y sus vecinos árabes se desarrolla entre 1947 y 1949). Aunque la guerra derivada de esta crisis sólo supuso derrotas para los egipcios, el resultado político final (la nacionalización del canal) representó un gran éxito para el gobierno de Nasser. A pesar de los problemas causados al transporte marítimo de crudo derivados de esta crisis, los precios una vez más se mantuvieron estables por debajo de los cuatro dólares por barril, debido al exceso de oferta.

Como vemos, el objetivo de EEUU de garantizar la estabilidad del suministro de crudo a precios competitivos, se estaba manteniendo a pesar de la creciente tensión existente en Oriente Medio. La situación de bajos precios del crudo se derivaba fundamentalmente de la posición de dominio de las “Siete Hermanas”, que fijaban los precios de referencia para el pago de regalías e impuestos a los países huéspedes de forma artificialmente baja. El sentimiento de los principales países exportadores de estar siendo expoliados de su principal riqueza explica el nacimiento de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en 1960. En septiembre de ese año, en Baghdad, Irán, Irak, Kuwait, Arabia Saudí y Venezuela constituyen esta organización con tres objetivos fundamentales: (1) la estabilidad de precios; (2) mayor participación en las decisiones de producción de las compañías y; (3) criterios transparentes de fijación de precios. La organización mantuvo un perfil bajo durante los primeros años de su existencia, aumentando progresivamente su número de miembros: Qatar (1961), Indonesia (1962), Libia (1962), Emiratos Árabes Unidos (1967), Argelia (1969), Nigeria (1971), Ecuador (1973-1992) y Gabón (1975-1994).

Con la revolución libia de 1969, liderada por Muammar el-Gadaffi, se vuelve a poner en marcha, de forma ya irreversible, el proceso de nacionalizaciones de la industria petrolera en Oriente Medio. A la nacionalización de los activos de Libia en 1970, seguirán otros países como Irak en 1972, Arabia Saudí en 1974 o Kuwait en 1975. Durante la década de los setenta, las petroleras occidentales son expulsadas de la región, aunque normalmente recibiendo elevadas compensaciones o firmando acuerdos de suministro a largo plazo.

Con una OPEP más reforzada, un importante control de los Estados de la región sobre la producción de petróleo y una elevada agitación militar derivada del conflicto israelí-palestino llegamos a uno de los hitos más importantes para las relaciones oriente-occidente y el mercado del petróleo, el embargo árabe a la exportación de crudo a Occidente de 1973 (primera crisis de precios del petróleo). El embargo dio lugar a que los precios del crudo se triplicaran hasta unos doce dólares por barril, elevando de forma significativa la factura energética de Occidente y siendo un factor clave para la crisis económica de 1974-1975. El embargo fue decretado por Arabia Saudí, y otros países de la región, contra EEUU y Holanda como arma política frente al apoyo que Occidente prestaba a Israel durante la guerra del Yom Kippur. Esta guerra, que se desarrolló durante tres semanas, en octubre de 1973, fue la respuesta de los países árabes a la humillación resultante del arrollador éxito militar israelí en la Guerra de los Seis Días, en 1967. El embargo duró sólo unos meses, hasta marzo de 1974, pero tuvo un impacto decisivo, tanto en los países de Oriente Medio, que descubrieron el poder político del petróleo, como en Occidente, que sufrió los efectos negativos de su alta dependencia del petróleo. A partir de esta crisis de precios, los países occidentales iniciaron políticas de diversificación y ahorro energéticos y, entre otras medidas defensivas, se crea la Agencia Internacional de la Energía (AIE) en 1974, como contrapeso a la OPEP, y EEUU constituye la Reserva Estratégica de Petróleo en 1975. Hay que destacar que, aunque EEUU logró reducir su consumo de crudo en casi un millón de barriles/día en 1974 y 1975, volvió alcanzar los niveles de consumo anteriores a esta crisis en 1976 con unos 17,5m bbl/d, el 30% de la demanda mundial de petróleo. Por parte de la producción, la subida de precios supuso un fuerte incentivo para la búsqueda de nuevas reservas y zonas de exploración para las compañías occidentales, que desembocó, entre otros, en importantes descubrimientos en el Mar del Norte. A pesar de que el embargo sólo duró unos meses, los precios ya no volvieron a los niveles anteriores y se mantuvieron entre once y trece dólares por barril hasta la segunda crisis de precios. Este nivel respondía probablemente al mayor control de la oferta por parte de la OPEP y a la pérdida de peso de las “Siete Hermanas” por el proceso de nacionalizaciones en curso.

La segunda crisis de precios del crudo se produce como consecuencia de la revolución iraní de 1979, a la que siguió la guerra Irán-Irak (1980-1988). El impacto en el mercado del crudo de la revolución iraní fue muy importante debido al colapso que sufrió su producción y a que Irán, aliado tradicional de EEUU, se había convertido durante los años setenta en uno de los principales exportadores de crudo para los países occidentales. La producción iraní cayó desde 5,3m bbl/d en 1978 a sólo 1,3m bbl/d en 1981. Como consecuencia de la guerra con Irán, la producción iraquí pasó de 2,5m bbl/d en 1979 a 1,0m bbl/d en 1981. Aunque esta vez las economías occidentales estaban más preparadas para afrontar la crisis y redujeron de forma importante sus consumos de crudo, la caída en la oferta provocó un largo período de precios extraordinariamente altos. Entre 1979 y 1985, los precios del crudo estuvieron situados entre los 27 y los 36 dólares por barril, unas diez veces más que los niveles anteriores a la primera crisis de precios. Esta segunda crisis tuvo un impacto más negativo en los países en vías de desarrollo, ya que, junto al aumento de su factura energética y a procesos de inflación, tuvieron que hacer frente a un ciclo de crisis financieros por su elevada deuda externa.

Un nuevo aumento espectacular de los precios del crudo impulsó aún más el proceso de inversión en nuevas reservas, lo que hacía peligrar el equilibrio oferta-demanda. Para hacer frente a esta situación, la OPEP aplicó por primera vez en 1982 el sistema de cuotas de producción que están tan de actualidad estos días. Arabia Saudí redujo su producción desde 10,2m bbl/d en 1981 (17% de la producción mundial) a 3,6m bbl/d en 1985 (6% del mercado).

En 1986, ante la continua pérdida de cuota de mercado por parte de la OPEP (desde el 39% en 1981 al 29% en 1985), la organización se lanza a una estrategia de recuperar mercado que provoca, como era de esperar, la tercera crisis de precios del crudo, esta vez positiva para los países consumidores. Los precios se derrumban por debajo de los 10 dólares por barril en 1986 y se mantienen entre los 13 y los 15 dólares por barril hasta el final de la década. Entre otros impactos, los bajos precios del crudo afectaron a las inversiones en zonas de costes de producción elevados (principalmente Mar del Norte), impulsaron el consumo de productos e hicieron pasar a un segundo plano los proyectos de diversificación energética. La OPEP recuperó cuota de mercado, hasta alcanzar un 38% en 1990.

Una cuarta crisis de precios del crudo se produce en 1990, con la invasión de Kuwait por parte de Irak (agosto de 1990) y la Guerra del Golfo (enero-marzo de 1991). El embargo a la exportación de petróleo de Irak, decretado por la ONU a raíz de la invasión, implicaba el riesgo de reducir la producción mundial en más de 4m bbl/d (6% del total), lo que provocó una fuerte subida de los precios desde US$16.0/bbl, antes de la crisis, hasta US$28.0/bbl, con un pico en septiembre de casi US$40.0/bbl. A partir de la autorización de la ONU, en octubre de 1990, de utilizar la fuerza contra la invasión iraquí y ante el aumento de la producción llevado a cabo por los principales países productores, especialmente de la OPEP, los precios del crudo descendieron a los niveles de antes de la invasión. Destaca el aumento de la producción de Arabia Saudí, que pasó de 7m bbl/d en 1990 a 9m bbl/d en 1992. Prácticamente todos los países productores de Oriente Medio condenaron la invasión y apoyaron las acciones de fuerza contra Irak lideradas por EEUU.

La década de los noventa fue un periodo de relativa estabilidad de precios, que oscilaron entre 15 y 18 dólares. Durante estos años uno de las tendencias más significativas fue la caída de la producción de la antigua Unión Soviética, tanto por la caída del consumo interno, como de la producción por falta de inversión. En los noventa, los países de la antigua Unión Soviética perdieron casi 5m bbl/d de producción, que fue reemplazada casi exclusivamente por la OPEP que, durante la década, aumentó su cuota de mercado desde el 38% hasta el 42% en 1998. A pesar de esta caída de producción, la crisis asiática de finales de 1997 y 1998 tuvo un impacto importante en la demanda global de crudo que no fue valorado adecuadamente por la OPEP.

En plena crisis de las economías asiáticas la organización aprobó, en noviembre de 1997, un aumento de las cuotas de producción que llevó a los precios del crudo de nuevo por debajo de los 10 dólares por barril. Esta crisis de precios bajos, a pesar de su breve duración, tuvo importantes efectos en la industria del petróleo. Por una lado, la industria petrolera experimentó un proceso de consolidación espectacular, que concluyó con la formación de tres grandes petroleras globales (ExxonMobil, la ya existente RD/Shell y nueva BP, con la compra de AMOCO y ARCO) y de varias petroleras regionales con mayor alcance internacional (TotalFinaElf, ChevronTexaco y ConocoPhilips, entre otras). Por otro lado, la caída de precios llevó a los países de la OPEP a un alto nivel de consenso y cohesión que hizo efectivos los recortes de cuota aprobados a comienzos de 1999. De esta forma, los precios del crudo se recuperaron con rapidez durante 1999, superando en septiembre de 2000 los 35 dólares por barril, debido, fundamentalmente, a la lentitud de la OPEP en incrementar sus cuotas de producción para cubrir el crecimiento de la demanda. Durante esta etapa, la OPEP define una banda indicativa de precios de crudo (US$22.0-28.0/bbl) para llevar a cabo sus intervenciones en el mercado, retirando producción cuando los precios bajen por debajo de 22 dólares por barril y aumentando producción cuando superen los 28 dólares.






Consideraciones Finales

Los atentados del 11 de septiembre de 2001 tuvieron un breve efecto alcista en los precios del crudo, ya que tras las iniciales conjeturas sobre la posibilidad de que EEUU llevara a cabo acciones de castigo, contra algunos de los países productores que consideraba sospechosos de apoyar al terrorismo internacional (Irak, Irán, o Libia), el mercado se centró en los contundentes mensajes de garantía del suministro por parte de la OPEP (que abandonó de forma temporal su banda de precios) y en la caída de la demanda que provocaron los atentados, principalmente por su impacto en el tráfico aéreo.

En la actualidad, el mercado del petróleo vive una nueva etapa de incertidumbre y altos precios (cercanos a los 30 dólares por barril) debido, por un lado, al elevado nivel de cumplimiento de cuotas de producción por parte de la OPEP en la primera mitad del año, y, por otro lado, al temor a una intervención unilateral por parte de EEUU contra el régimen iraquí. De esta forma, la OPEP se encuentra con una de las posiciones más complicadas de los últimos años de cara a la reunión de los días 18 y 19 de septiembre en Osaka (Japón). Los precios del crudo se encuentran en unos niveles muy elevados, en parte debido a un factor especulativo (prima de guerra) que la organización no puede controlar y que algunos estiman entre tres y siete dólares por barril. Por otro lado, a pesar de la reciente sobreproducción respecto a las cuotas (8% en agosto de 2002 frente a una media de los últimos años inferior al 5%) los inventarios se mantienen en niveles razonables, lo que implica que no hace falta más crudo en el mercado. Probablemente, la solución más probable es que la OPEP decida lanzar un mensaje políticamente correcto de aumento de cuotas para garantizar el suministro y ayudar a la recuperación de la economía mundial, pero sin llevar a cabo un incremento significativo de la producción efectiva, que podría provocar un derrumbe de los precios similar al de 1998. Aumentando las cuotas de producción entre un millón y un millón y medio de barriles al día (5%-7% sobre la actual cuota de 21,7m bbl/d) la OPEP podría alcanzar de forma simultánea ambos objetivos.

Conclusión.

Como hemos visto, la situación geopolítica de Oriente Medio y la OPEP son factores fundamentales para el precio y para el suministro de la principal materia prima energética, el petróleo. La historia de Oriente Medio está directamente ligada a la del petróleo y éste tiene un impacto decisivo en la economía mundial. Las proyecciones de futuro apuntan a que, con independencia de los ciclos de sobreproducción que se seguirán produciendo y de la aparición de nuevas zonas de producción (Caspio y Oeste de África), la producción y las reservas de Oriente Medio y de la OPEP seguirán teniendo un peso decisivo en el mercado petrolífero. En este contexto se plantean muchas cuestiones sobre el clima de hostilidad que se está generando entre el mundo árabe y los países occidentales tras los atentados del 11 de septiembre. Una intervención unilateral de EEUU sin el consentimiento del Consejo de Seguridad de la ONU podría llevar de nuevo al mundo árabe a utilizar el arma del petróleo frente al poder militar de EEUU. En cualquier caso, las complejas relaciones y equilibrios existentes en Oriente Medio seguirán siendo uno de los principales focos de atención en los próximos años.

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